Los Vertidos en Almargen
 
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Como nos perjudican los Vertidos
5. Repercusiones sanitarias y ambientales producidas por las explotaciones porcinas intensivas.

Las molestias que producen las granjas de cerdos y avícolas son, fundamentalmente, por olores e insalubridad derivada de los residuos y excrementos denominados "purines" que son vertidos, en ocasiones, en charcas, fosas o balsas construidas a cielo abierto que fermentan y producen un impacto medioambiental y sanitario a los habitantes de los alrededores y en otros casos, estos residuos no son controlados y se vierten directamente a los terrenos colindantes produciéndose la filtración en los mismos con riesgo de grave contaminación de los acuíferos.
Contrasta esta falta de control agropecuario con la preocupación en la depuración de los residuos humanos, cuando la población animal estabulada y las excretas de los animales es significativamente superior a la población humana en las comarcas analizadas.
A continuación exponemos las consideraciones técnicas contenidas en la información trasladada por la Delegación Provincial de Salud de Almería -Departamento de Salud Ambiental- sobre las diversas afecciones que producen estos residuos y medidas correctoras a aplicar:

5.1. Contaminación por purines.
En las explotaciones porcinas, la cría de animales estabulados se hace en instalaciones donde las deyecciones, agua de lavado y desperdicios de pienso y agua de bebida se depositan en fosos situados en un plano inferior. Todos estos residuos producen el denominado Estiércol Liquido Porcino o Purines. Este está caracterizado por un gran volumen, altos contenidos de materia orgánica, riqueza de nitrógeno amoniacal y microorganismos de origen fecal.
El control de los purines debe ser responsabilidad de los mismos ganaderos, que deberán gestionar los usos o tratamientos de los purines de forma que reduzcan la contaminación producida.
La gestión de estos purines debería ser controlada por la Administración a través de un registro individual por explotación donde se refleje los litros producidos y los tratamientos aplicados.
El uso agronómico debe ser considerado como la forma ideal de eliminación con las limitaciones impuestas por la superficie agrícola disponible y la previa maduración (90 días) antes de su aplicación. El compostaje del resto no usado con la posibilidad de ser mezclado con residuos de cultivos que mejorarían su estructura y facilitarán el reciclaje de otro subproducto y, quedando los sistemas de infiltración somera, lagunaje, filtros verdes, etc., para el resto de purines que no puedan ser reciclados.

5.1.1. Contaminación de suelos.
La contaminación se produce por un aporte excesivo de elementos fertilizantes, sales minerales y metales pesados, que se acumulan en el suelo. Como consecuencia del aporte excesivo se produce un desequilibrio en la composición de los suelos y el paso de contaminantes a las capas freáticas y de gases a la atmósfera.
El empleo racional de los purines requiere conocer previamente la composición de éste y del suelo receptor así como las necesidades del cultivo a abonar, estableciéndose la cantidad adecuada a emplear por unidad de superficie.
En caso contrario se puede producir una mala nutrición de las plantas, alteración estructural del suelo o de su micro flora e incremento de minerales tóxicos hasta llegar a su claudicación.
La aplicación de los purines ricos en nitrógeno mineral (amoniacal), favorece la perdida de materia orgánica de los suelos variaciones importantes de su pH, la contaminación de aguas freáticas y su paso a la atmósfera.
Los fosfatos aportados al suelo tienden a permanecer en los mismos hasta llegar a su saturación. El potasio puede incrementarse de forma innecesaria en las plantas.
Los aportes de metales suelen ser peligrosos por su toxicidad y disminución de la fertilidad del suelo; zinc y cobre presentan un serio peligro como consecuencia de su importante dosificación en los piensos compuestos. El principal problema lo ocasiona el cobre, con producción de fenómenos de fitotoxidad por un lado y de intoxicación de rumiantes, especialmente para el ovino que consume plantas criadas en los suelos debido a su elevada sensibilidad al mismo.
Los purines pueden vehiculizar numerosos agentes patógenos, como salmonelas, coliformes, clostridios, estreptococos, helmintos, etc., pudiendo tener una grave repercusión sanitaria al contaminarse hortalizas que posteriormente se consumirán en curso así como las aguas destinadas al abastecimiento.
Una vez las excretas son depositadas en el suelo, los microorganismos son incapaces de desplazarse por si mismos, pudiendo ser transportados por los líquidos. Esta movilización podría ser vertical u horizontal. La distancia a recorrer por los microorganismos dependerá de varios factores, pero el más importante es la porosidad del suelo. Su trayecto horizontal será, por regla general, inferior a 90 cm. Y su recorrido vertical habitualmente no supera los 60 cm. En suelos porosos; en caso de fuertes lluvias, esta penetración vertical puede alcanzar distancias mayores, pero en ningún caso superiores a 3 metros. Si los microorganismos alcanzan la capa freática, pueden ser transportados hasta 15 metros de distancia. Estos aspectos deben tenerse en cuenta si en las inmediaciones del punto de depósito existe la posibilidad de captar agua para personas o animales.
La supervivencia de organismos patógenos en el suelo, los vegetales y aguas, depende de varios factores. En general la concentración de patógenos disminuye tras la excreción, llegando incluso, a perder la capacidad infectiva. Únicamente las bacterias pueden desarrollarse si encuentran un hábitat rico en nutrientes y una flora competitiva mínima.
Los organismos entéricos patógenos sobreviven durante períodos de tiempo que, en algunos casos, pueden ser extremadamente largos, tanto en el suelo como en el agua y cultivos si las condiciones son favorables para su desarrollo. Los factores implicados en la supervivencia de organismos en el medio ambiente incluyen entre otros, el tipo y número de organismos, materia orgánica, temperatura, humedad, pH, luz, protección de las hojas y composición de la flora microbiana.
En la tabla siguiente se reflejan los tiempos de supervivencia en distintos medios de los principales organismos patógenos.

TABLA DE TIEMPOS DE SUPERVIVENCIA, EN DISTINTOS MEDIOS DE LOS PRINCIPALES PATÓGENOS.


AGENTE MEDIO SUPERVIVENCIA
PATOGENO ESTUDIADO


ENTEROVIRUS Suelo Máximo 170 días
Vegetales " 60 "
Agua " 120 "

COLIFORMES Suelo Máximo 70 días
FECALES Vegetales " 30 "
Agua " 60 "

ESTREPTOCOCOS Suelo Máximo 63 días

SALMONELAS Suelo Máximo 100 días Vegetales " 40 "
Agua " 70 "

ASCARIS (huevos) Suelo Muchos meses
Vegetales Máximo 60 días
Agua Muchos meses

TENIAS (huevos) Suelo Muchos meses
Vegetales Máximo 60 días
En los cultivos, las partes húmedas o más protegidas de las plantas, como los pliegues de las hojas de hortalizas, las zonas profundas del tallo o las superficies intensamente arrugadas de las raíces comestibles, son donde la supervivencia de microorganismos es mayor.
Aunque virus, bacterias y huevos de helmintos, sobreviven sobre los cultivos menos tiempo que en aguas o suelos, la supervivencia de patógenos es suficiente para permitir la viabilidad durante la cosecha y comercialización, y plantear riesgos potenciales a trabajadores y consumidores, sobre todo en el caso de hortalizas y frutas que se suelen consumir crudas.

5.1.2. Contaminación de las aguas.
La contaminación llega a las aguas a través de los vertidos directos e infiltración por el terreno.
La contaminación de las aguas, además de la microbiológica, puede ser química debida al amonio, nitritos y nitratos. Los nitritos y los nitratos que incorporados a las aguas subterráneas, por su anaerobiosis, son reducidos a nitritos caso de utilizarse para el consumo humano, son realmente nocivos para el hombre por su carácter cancerígeno y capacidad para bloquear la hemoglobina dificultando la oxigenación de los tejidos.
La presencia de elevadas concentraciones de microorganismos patógenos en los purines supone un sensible riesgo de infección para la población que se encuentre expuesta a ellos. La exposición humana a los organismos patógenos presentes en los purines puede producirse por alguno de los mecanismos siguientes:
a) Ingestión directa accidental por los grupos de población en contacto con los purines, bien por razones laborales o de otra índole.
b) Contaminación de aguas potables por escorrentía superficial o infiltración de purines.
c) Contaminación por productos destinados al consumo humano, como verduras, hortalizas, y frutas regadas con purines.
d) Contaminación de alimentos y material en contacto con esos productos contaminados.
e) Diseminación de los organismos por insectos o animales vectores en contacto con purines, aguas o suelos contaminados.
En conjunto la evidencia encontrada en relación con la transmisión de infecciones por el uso de aguas residuales y purines no tratados permite jerarquizar los riesgos de los distintos patógenos como altos para los helmintos, más bajos para bacterias y protozoos, y mínimo para los virus entéricos.
Aunque no haya estudios epidemiológicos que demuestren la transmisión de tenías a partir del ganado criado en pastos regados con aguas residuales, el hecho de que este ganado tenga altas tasas de infección supone un claro riesgo de infección para los consumidores de carne. Igual ocurre con la infección del ganado por salmonelas y su transmisión de infecciones entéricas por leche, aunque parece factible que una contaminación ambiental elevada pueda transmitirse a la leche.

5.1.3. Contaminación atmosférica.
El control de la problemática de los gases generados por las balsas de purines y las explotaciones ganaderas no debe limitarse al ambiente interior de las estabulaciones para mejorar la producción animal o las condiciones de los trabajadores, sino que también debe considerarse su influencia sobre el ambiente atmosférico.
Los gases originados por la actividad ganadera susceptibles de alterar la calidad del aire son, entre otros, los siguientes:
- Dióxido de carbono. Originado por los procesos de combustión de la materia orgánica. La aportación de la ganadería es mínima comparada con otras fuentes.
- Metano. Se produce por la descomposición anaerobia de la materia orgánica. La ganadería participa de forma importante en la emisión de metano a la atmósfera. Contribuye al efecto invernadero.
- Amoníaco. El 80% del amoníaco liberado a la atmósfera corresponde a los residuos ganaderos. Contribuye al efecto invernadero.
- Sulfídrico. Se produce principalmente por la descomposición bacteriana de la matería orgánica en condiciones anaerobias. Puede ocasionar problema de toxicidad si se acumula en ambientes interiores, teniendo poca relevancia a nivel atmosférico.
De lo expuesto se deduce que los gases emitidos por la actividad ganadera tienen poca influencia a nivel atmosféricos global, o mejor dicho, que su influencia es baja en comparación con el resultante de otras actividades humanas.
No obstante la combinación de gases emitidos por una granja porcina dan lugar a malos olores típicos, siendo origen de numerosas denuncias y enfrentamientos entre vecinos, especialmente si no se respetan ciertas distancias entre las explotaciones y las viviendas, y si la limpieza, desinfección, manipulaciones de purines, construcción y mantenimiento de las granjas, y en general si las practicas de conservación y trabajo no son las correctas.
Realmente, se ha podido comprobar que los malos olores generados por una granja porcina y las balsas de purines afectan a la salud, no a la salud orgánica, sino a la salud mental, creando verdaderos problemas de calidad de vida e incluso desequilibrios psicológicos, según el Departamento de Salud Ambiental de la Delegación Provincial de Salud de Almería.

5.1.4. Otras fuentes y efectos de contaminación.

1. Proliferación de vectores.
Las explotaciones ganaderas contribuyen a la proliferación de vectores que pueden transmitir a enfermedades humanas, de animales, o simplemente causan grandes molestias.
- Insectos: Especialmente dípteros (moscas, mosquitos, tábanos, etc.), ampliamente generados en las granjas y estercoleros y de gran movilidad en zonas próximas a causa de brisas y vientos, son motivo de molestias y protestas, a parte del papel potencial de transmisoras de agentes infecciosos. Al margen de los efectos asociados a la picadura las principales enfermedades que pueden transmitir son: Los flebotomos o moscas-polilla, la Leishmaniosis cutánea (Botón de Oriente) o la visceral (Kala-Azar); los mosquitos culícidos como el Anofeles, el Paludismo, aunque no existe en Andalucía; los Ceratopogónidos como una especie de los culicoides es el responsable de la transmisión de la Peste Equina; los tábanos pueden producir gran cantidad de infecciones, ya que durante su alimentación cambia constantemente de huésped animal o persona; las moscas pueden producir en algunos casos miasis (infectación por moscas o sus larvas), aunque su microorganismos que después son depositados al posarse o regurgitar sobre productos de alimentación.
- Roedores: Son transmisores de agentes infecciosos y causan importantes daños materiales (consumo de piensos, rotura de sacos, cortocircuitos eléctricos, etc.).
- Cadáveres de animales: Constituyen un foco importante de proliferación de vectores. Su eliminación debe ser controlada (fosos estancos, enterramiento en lecho de cal, traslado a plantas de aprovechamiento, etc.).




 
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